martes 27 de octubre de 2009
Había una vez una chica que se llamaba Dora, y un señor que no tenía nombre, porque lo llamaban roedor. Otra chica abrió varios libros verdes y se encontró con ellos. Los conoció más que a sus seres más queridos, supo cada detalle de sus vidas. Aprendió palabras de otra época, y las usó como si fueran "dame 1/4 de milonguitas". Las repite, las anota; de vez en cuando las piensa. Y, si no se le nubla la vista, o le duele la cabeza, o le cosquillea el brazo, se ríe.
jueves 1 de octubre de 2009
Escuchado de la mesa de al lado en un bar
-Me aconsejó que le diga a Leo que no le estoy poniendo un castigo, que no lo llame penitencia. Que lo llame "transformación de hábitos", así se lo toma de otra manera.
Ah! y también me felicitó, dice que estoy hablando mucho mejor, y siendo menos violenta con las palabras-
je... transformación de hábitos. te voy a transformar todos los hábitos te voy a...
Ah! y también me felicitó, dice que estoy hablando mucho mejor, y siendo menos violenta con las palabras-
je... transformación de hábitos. te voy a transformar todos los hábitos te voy a...
Cosas que pensó una tal Vera
Soy entre. Ni de, ni contra, ni desde, ni hasta. Lo uno y lo otro, a y b, amarillo y negro. Vos, y vos también. O ninguno. El mar y la montaña, salada y dulce. Porque aunque no parezca, puedo ser dócil; un corderito que le dicen. En verdad, soy además, hasta que viene algún Don Nadie y me dice que no. Que basta de conjunción. Viva la disyunción. No me parece.
martes 15 de septiembre de 2009
jueves 6 de agosto de 2009
De chica, escuchó repetidas veces "que te garúe finito". Cuando alguien le profería ese deseo, augurio, o predicción, ella dudaba entre sonreír, gruñir o simplemente escupir el rostro del enunciador. El diminutivo "finito" la hacía pensar en una especie de trato cariñoso, en un intento de cordialidad. Y el lunfardo del verbo "garuar" era tan amigable. Ella nunca se había considerado una chica de barrio, y el hecho de que algún miembro del proletariado se despida de ella de ese modo, le hacía sentir una especie de inclusión. Ella y el pueblo parecían acercarse en esa pequeña frase. Todo esto hasta la noche en que, mientras regresaba de su casa, luego de un cóctel, sintió en su carne lo que durante treinta largos años le habían sugerido. Su piel se empañaba de a poco. Podía sentir la humedad aumentar en todo su cuerpo. Pero no. Las gotas no se podían ver. Se ocultaban, y a la vez se unían de tal manera que se volvían indisociablemente espantosas. Invadida por semejante mar sensorial, levantó la vista. Ahí estaban: volátiles, deambulando alrededor de la luz del farol. Diminutas e infinitas. Quizás, "que te garúe finito", significaba que aquella llovizna debía tener, alguna vez, un final. Probablemente. Se cubrió con la capucha y prosiguió su viaje de vuelta. Ya era tarde.
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jueves 16 de julio de 2009
polenta.
hoy salí a la calle y un hombre que estaba al lado mío esperando para cruzar santa fe tenía olor a polenta. me gustó, me dio hambre. llegué a casa y vi un paquete de presto pronta en la mesada. hoy vamos a cenar eso, con mucho queso me gustaría. ¿alguien probó alguna vez la polenta con pajaritos? me suena que alguna vez mi abuela me la nombró y la imagen que me viene es bastante rara. unos jilgueritos zambullidos en una especie de fosa de goma espuma, o plato de polenta. plato que en realidad se llama harina de maíz, porque es casi lo mismo me enteré hace poco.
martes 14 de julio de 2009
algo que me gusta de algunos
'because the only people for me are the mad ones, the ones who are mad to live, mad to talk, mad to be saved, desirious of everything at the same time, the ones who never yawn or say a commonplace thing, but burn, burn like fabulous yellow roman candles exploding like spiders across the stars and in the middle you see the blue centerlight pop and everybody goes awww!' J. Kerouac, On the road
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